Entre los alimentos a elegir para la cena están los pescados blancos, las carnes suaves o las ensaladas, ésta siempre será más ligera que una comida. Una vez elegido el menú, deberá elegir el orden de servicio de los platos. Los alimentos más suaves se sirven al principio y los de más sabor y más fuertes después. De esta forma los caldos, consomés y pescados van antes que las carnes.
A partir del menú se elegirán también los vinos, primero se servirán los más jóvenes y luego los de más cuerpo. Aunque el gusto de cada uno debe primar sobre cualquier norma a la hora de elegir vino para cada comida, hay alguna norma fundamental que hay que tener en cuenta a la hora de seleccionar vinos para determinados tipos de comidas. Según dicen los expertos, los blancos y/o rosados deben servirse antes que los tintos. Los vinos ligeros deben beberse antes que los que tengan mucho cuerpo ya que, de lo contrario, el sabor de éste matará el del vino más suave. Del mismo modo, se recomienda que los vinos fríos se ofrezcan en la mesa precediendo a los vinos templados. No hay que descuidar la bodega en nuestra celebración.
En resumen, cuando se es el anfitrión y se quiere quedar bien con todos los invitados, además de decorar la mesa de forma elegante debe pensar en la elección de unos platos que resulten agradables tanto a la vista como al estómago (un alimento apetecible contribuye a que se coma de buen grado y se asimile mejor), para ello no está de más tener en cuenta los gustos o preferencias de nuestros invitados, en la medida que se conozcan. Por otro lado, si alguno de sus invitados está a régimen o es vegetariano por ejemplo, que la empresa de catering tenga el detalle elaborar un menú especial, seguramente ellos se lo agradecerán
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